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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Se fueron en remís

Independiente celebró la conquista de la Sudamericana con una glamorosa cena, pero el auto que prometió Mohamed quedó para ser sorteado en la pretemporada.

El valet parking del hotel Intercontinental llevó el Peugeot 3008, regalo de Antonio Mohamed, hasta uno de los subsuelos. El Turco, quien no se quedó a la fiesta para festejar la Copa Sudamericana -viajó a Miami a recibir un premio-, dejó un mensaje grabado en el que, llaves del vehículo en mano, contó que su generosidad al plantel se debía “porque la alegría y la gloria no tienen precio”. La televisación, vía Fox Sports, de la cena de los campeones llegaba a su fin y... “Es hora de sortearlo”, avisó Tití Fernández, co-conductor del evento junto a Benedetto. Intervino Matheu: “Arreglamos que lo vamos a hacer de manera privada, con una asado, en la pretemporada. Y ahí también se van a regalar cinco televisores que nos prometieron”. ¡Epa! ¿Qué fue lo que pasó? Por un error organizativo, se le entregaron números para la rifa a todos los concurrentes, y no sólo a los jugadores. Claro, no es lo mismo repartirlo entre 30, que entre ¡350! Entonces, todos los flashes fueron hacia el trofeo: Comparada, la CD, los futbolistas con sus esposas y amigos, Hugo Moyano (secretario general de la CGT), hinchas que pagaron $ 100 la entrada, y hasta los periodistas, pudieron sacarse una foto con la preciada copa, la 16ª estrella internacional, en una glamorosa cena a la que faltaron Mareque, Silvera y Julián Velázquez; Galeano se la perdió por ir al Sub 20.

Hernán Fredes se llevó el premio Plusmar al “jugador que más corrió”. Y a Hilario Navarro le dieron el premio Motomel al “mejor rendimiento en la Copa” y subió al escenario al coro de “Hilario se fue de Racing, vino a Independiente para ser campeón”. Parra fue elegido “revelación” (entregó Puma). El autor de dos goles en la final aprovechó para reclamarle a Tuzzio por la llave del Nissan que le regalaron. “Estoy enojado con vos, porque tenías que haber dicho que lo merecía yo”, se le plantó, entre risas.

También hubo shows musicales: César Banana Pueyrredón cantó el himno del Rojo de su autoría. Y Walter Busse se animó con un tema de folclore y con un hit anti-Racing que levantó a gente de las mesas: “Es para vos, es para vos, para que sepas que en el barrio mando yo”.

Pasada la medianoche, cuando se armó el baile, la dirigencia copó la pista y sonó el “dale campeón”.

Olé

"Tiene que reforzarse"

Bochini, mano a mano con Olé, cuenta cómo vio al Independiente campeón de la Sudamericana: “Fue justo, pero no le sobró nada y sobresalió el arquero. Hubo más actitud que mística. Si quiere pelear la Libertadores debe mejorar mucho. Esa Copa se juega a muerte".

“La verdad que no le tenía fe cuando arrancó la serie con Argentinos, pero después, viendo lo que eran los demás equipos, que no tenían mucho más que Independiente, vi que podía ganar la Copa. Fue mejorando y Mohamed armó un equipo poniendo lo mejorcito que tenía. Lo acomodó más o menos y… bueno, salió campeón”. La frase, que no resta méritos pero que tampoco escala al cielo en halagos, es nada más que de Ricardo Enrique Bochini.

Palabra santa la del Bocha, jugador más glorioso de la historia de Independiente. Ante Olé, confiesa que no se sintió demasiado identificado con este Rojo de hazañas épicas y al que, por sobre todo, le agrega que todavía le falta mucho: “Fue un equipo que aprovechó bien la localía. Acá ganó bien los partidos, pero de visitante no fue lo mismo. La Copa es un campeonato en el que tenés que aprovechar la localía para hacer algún gol. No le sobró nada. Fue un justo campeón, pero sufriendo todos los partidos”.

Bochini, contento con el torneo internacional número 16 que ya posa, lustradito y todo, en la vitrina, hace hincapié en que no existen comparaciones entre los tiempos dorados y el actual. “Este equipo no se parece a los que integré yo. Nosotros ganábamos ampliamente. Ahora salió campeón, pero tiene que mejorar mucho. Esa Copa la ganó bien, pero si tiene que enfrentar una Libertadores, con equipos más difíciles, va a ser distinto. Esa se juega a muerte, se va a tener que reforzar o le va a costar”, explica.

Para el Bocha, conocedor de la casa, el hecho de que el equipo haya tenido a su arquero como figura, no es un lindo argumento: “Hilario Navarro fue la figura. Eso es lo preocupante, por eso digo que tiene que mejorar muchísimo. Ojo, Silvera hizo goles importantes, Mareque aportó y Fredes también fue uno de los jugadores destacados. Pero sin dudas, sobresalió el arquero por sus atajadas”.

Hincha hasta la médula, suelta el deseo de pasar a Boca y volver al legado del Rey de Copas. “Está a dos títulos, pero le pusieron unos campeonatos en los que se juegan dos partidos. No sé bien qué es lo que cuentan”, sostiene. No le tiembla el pulso a este Bocha, que cuenta que no le preocupa el promedio, que no fue a la cancha en la final (“tenía unos compromisos”) y, por otra parte, que al Rojo de Mohamed sólo le sobraron ganas: “Más que mística, este equipo tuvo actitud. Vos decís: ‘podemos ganarla, podemos ganarla’ y la ganás”.

domingo, 12 de diciembre de 2010

sábado, 11 de diciembre de 2010

"Va a ser difícil que en mi carrera iguale esto"

Parra le contó a Olé la real magnitud que tienen los goles que convirtió en la consagración de la Sudamericana: es el segundo jugador en la historia del Rojo en hacer un doblete en una final copera.

El fútbol entiende de táctica, de estrategia, de entrenamientos, de esfuerzo... Sin embargo, el azar juega un rol preponderante dentro y fuera de la cancha. Y más aún para quienes no están tocados por la varita mágica, como los Maradona, los Messi y, ya dentro del mundo Independiente, los Sergio Agüero... Aunque la falta de dotes no implica ausencia de trascendencia. Y precisamente el estar en el momento, el lugar y el tiempo indicados, y el no dar nada por perdido suele tener premio. Facundo Parra se bancó el dolor del descenso con Chacarita. Llegó al Rojo sobre el inicio del Apertura, sin pretemporada, con el equipo casi armado y con un problema en la espalda que le restó posibilidades pero no fuerzas. Hoy, cuatro meses después de aquel horizonte que asomaba cuesta arriba, el delantero abraza las mieles de la gloria de ser campeón de la Copa Sudamericana, un poco por “tarro”, como admite él mismo, y otro poco porque ese destino caprichoso le reservó un capítulo especial: cuatro goles hizo con la pilcha del Diablo, tres de ellos demasiado preciados para la conquista del Rey de Copas y los últimos dos, los de la final, le dieron el privilegio de ser el segundo jugador en la historia del club con ese logro...

“¿Quién fue el primero?”, le pregunta Parra a Olé con la misma naturalidad con la que en estos días se quejó cuando la Conmebol eligió como figura a Eduardo Tuzzio porque metió el último penal y no a él que convirtió dos tantos durante los 90 minutos. Con el dato de Eduardo Maglioni despejado, contó sus sensaciones por el lauro: “Desde el vamos ya es toda una alegría haber quedado en la historia del club por lo que significó ganar este torneo después de 15 años sin un título internacional. Y creo que va a ser difícil que en mi carrera iguale esto”.

También va a ser difícil que iguale las condiciones en que le convirtió a Goiás el 2-1 (de rebote) y el 3-1 (pegándole desde el piso). “Cuando hice el primero me reí por la suerte que tuve. Fui, agarré la pelota y lo festejé como un gol más, pero fue de tarro... Y el segundo tuvo de todo un poco. Fue un buen gol, no sé si fue una genialidad. Estuvo en mí ir a buscar la pelota aunque sabía que no llegaba y que el defensor sí. Pero fui, él cabeceó mal y quedó ahí. Lo bueno fue que, aunque estaba perdida, la peleé igual”, relata el hombre del que sus propios compañeros shure burlaron durante todo el cuatrimestre por su sequía. “Los chicos me cargaban porque no hacía goles y, en las prácticas, me decían: ‘¿Ves esos tres palos? La tenés que meter ahí adentro”, recuerda.

Y, su primer grito llegó en la 11ª fecha, ante All Boys. El segundo en el Libertadores, con la Liga de Quito por la semi, dedicado a su perro Max y con la buena nueva de la próxima llegada de su primer hijo. “Este bebé me está dando una atrás de la otra. Ya trajo de todo, ya está...”, se emociona y agrega: “Cuando le metí el gol a la Liga, les dije que iban a empezar a entrar de cualquier lado”. Y así fue. El mismo Parra lo repite hasta el cansancio por lo azorado que quedó por cómo lo ayudó la providencia en el 2-1: “Ni lo busqué y entró. Bah, me rebotó y entró, ja... Soy consciente de la magnitud de mis goles. No sólo son los más importantes del equipo en la Copa sino de mi carrera, ¿no? Estoy contento y con ganas de que nos siga yendo bien”.

Chances no le faltarán, aunque habrá que ver qué le depara el futuro a este delantero al que en junio se le vence el préstamo en Independiente (la opción de compra es de 2,5 millones de dólares). “Se verá -tira-. Ahora sólo me interesa disfrutar estos seis meses y ver si podemos ganar algo más. Por lo menos, parte de la Libertadores sí voy a poder disputarla si pasamos el repechaje; y ojalá que llegue a la Recopa”.

Impensadas palabras para un Parra que en las Inferiores de River jugaba de defensor, que de ahí se fue a Acassuso, luego a Chaca con la chance de Primera, al fútbol griego, al descenso con el Funebrero y a campeón de la Sudamericana con el Rojo. “Ahora es cuando los sacrificios de chico toman sentido. No me arrepiento de nada de lo que pasó en mi vida ni de lo que hice. Creo que lo que uno hace después da resultado, y hoy estamos disfrutando lo hecho”, rescata Parra.

En el predio de Villa Domínico, el del campeón, no hay tiempo para la relajación. A Parra ayer le tocó el fútbol-tenis. Su partenaire fue Martínez y ambos fueron vapuleados por la dupla Cabrera-Avispa Velázquez. “No hay mucho tiempo para festejar porque queda una fecha del torneo. Sí tuvimos nuestra cena...”, cuenta Facundo, quien tiene chances de estrenar el título ante Huracán. “Es como que las sensaciones se mezclan. Hay de todo un poco... Pero la clave es que lo que buscamos lo encontramos en este torneo”. Y Parra entiende de táctica, de estrategia, de entrenamiento, pero más aún de esfuerzo...

Olé

Valientes

Fredes, Parra, Galeano, Mohamed, Godoy, Julián Velázquez y Gracián, los "Turcos"
Muchachos, échenle la culpa a Mohamed. Ustedes saben que Olé tuvo la mejor intención de disfrazarlos para festejar la conquista de la Sudamericana en nuestra redacción. Pero el Turco les preparó una práctica vespertina y no quedó otra que hacer la producción en Villa Domínico, a la vista, y a la risa, de todo el plantel. Elegidos por su protagonismo durante la Copa, Fredes fue el primer valiente en ponerse la pilcha árabe. El técnico, en persona, se encargó de mostrarle cómo se coloca el turbante. Y a Parra, todo un personaje para posar, lo cargó: “Más que turco parecés Omar Sharif”. “Ojo que el Avispa lleva la bomba”, se rieron del look terrorista de Velázquez. Tanta broma hizo que Hilario le escapara al séptimo disfraz. Más serios, como Matheu y Battión, prefirieron pasar. Hasta que Gracián, de los últimos en salir del vestuario, al grito general de “Tano, Tano” se animó al último lugar en la foto. Y ganó la buena onda. Gracias, campeones.





Olé